Laberinto Postmoderno
Bienvenido al Laberinto Postmoderno. Rescata a la Razón de su Mazmorra, donde la han metido el Relativismo y la Postmodernidad. ¡Únete a los aventureros de la Razón y combate al Dogma y la Credulidad!
Inicio > Historias > Bigfoot crop circle

Bigfoot crop circle

Dibujos en el suelo, dibujos en las paredes, dibujos en el techo. Son hermosos, son obras de arte, son un homenaje al buen humor, a la dedicación y a la capacidad de hacer las cosas con cuatro herramientas básicas, sin usar grandes tecnologías. Claro, que si les preguntas a los habitantes del Laberinto Postmoderno, son otra cosa. Son mensajes de inteligencias superiores, son los SMS del universo...

Una de las características del postmodernismo es que los mitos no tienen necesidad de cambiar para pervivir. Antaño, éstos eran desmitificados y debían modificarse en algo para poder seguir vivos. De ahí que la Atlántida haya tenido más ubicaciones que un campamento kurdo de refugiados, que los crímenes de Jack el Destripador hayan variado con los años o mil otras modificaciones a tantos otros mitos. Los mitos cambiaban en su estética, manteniendo el fondo intacto.

En la postmodernidad, sin embargo, un mito no tiene por qué cambiar. Cuando se descubrió el pitorreo de lo de Roswell, los correligionarios del tema OVNI no tuvieron más que decir que todo era una conspiración y ya está. El muñeco de plástico y la falsa autopsia seguían siendo auténticos. No hubo que buscarse complejas explicaciones, ni desubicar la caída del OVNI, sino, simplemente, apelar a la Todopoderosa CIA, a la siniestra NASA, al terrible ejército yanqui y CGB Spender, el Fumador de Expediente X. Con eso, nos ahorramos tener que reescribir el mito.

Lo mismo pasa con los círculos de las cosechas. A pesar de que hay una página explicando todo con detalle, los amantes de los PONEBIDs siguen invocando estas formaciones en el cereal como prueba irrefutable de la mensajería interplanetaria. De hecho, Mel Gibson se ofrece a representar a un pastor protestante amargado y depresivo que contempla atónito la primera invasión extraterrestre en su propio huertecito. Y el mito continúa, a pesar de que los círculos en las cosechas son, cada día, más claramente jocosos.

Porque claro, que una cuadrilla de bormistas se dediquen a descojonarse de este tema, no quita para que haya verdaderos círculos alienígenas. Estos son falsos, ¿pero y los primeros? ¿Quién podría creerse que un par de campesinos escoceses fuese capaz de engañar a los inteligentísimos y sesudos ufólogos y parapsicólogos? ¡Y además aseguran que se hicieron con palos y piedras!

Y es que es imposible que el ser humano sea tan listo. Ni las líneas de Nazca, ni Stonehenge, ni las pirámides, ni los moais de la Isla de Pascua pudieron ser obra humana. Tampoco lo que impactó en Tunguska pudo ser de origen natural, ni lo del Triángulo de las Bermudas pudo ser un fraude, ni la velocidad de la luz puede ser un límiete insalvable, ni los agujeros de gusano pueden ser un mito más, ni nada de nada, nasti de plasti, ni hablar del peluquín.

No. Eso nos haría perder la fe, eso nos haría cuestionarnos nuestras creencias, eso sería la hecatombe. ¿Cuántos folios y folios serían desprestigiados? ¿Cuántos autores tan ilustres como Von Däniken serían ridiculizados? La Verdad no puede ser tan cruel, la Verdad tiene que ser benefactora y adaptarse a lo que nosotros decimos. Porque, de otro modo, vaya mierda de Verdad. Menudo asco de universo éste, que pasa completamente de los seres humanos y de sus pretensiones de trascendencia. ¿Para qué tantos millones de millones de estrellas y tanto mogollón de moléculas por ahí si estamos solitos?

Y eso de que sí puede haber vida extraterrestre, pero no pueden llegar hasta nosotros, es mal consuelo. Es el asunto del árbol que se cae y no lo oye nadie. Los científicos, los escépticos, nos dicen que, independientemente de si lo oyes o no, se produce el ruido, pero eso no puede ser. Las cosas no existen porque sí, tiene que haber un motivo y, a ser posible, el motivo ha de ser que nosotros nos veamos afectados por ello. La civilización no puede ser obra únicamente de los seres humanos, tiene que haber unos Maestros Galácticos, unos Guías Espirituales, unos Gurúes Inmortales o lo que sea, pero no podemos estar aquí solitos, delante del universo, mirándolo abobados. No. La sensación de infinitesimalidad es abrumadora. Insoportable. Tenemos que ser otra cosa.

Anda y que les ondulen con la permanén...

En fin, los dibujos son bonitos, pero, por más que queramos convertirlos en otra cosa no son más que eso. Nada más, ni nada menos. Una forma de arte diferente, más provocador, quizá. Pero no provoca las sensibilidades artísticas, sino las conciencias cósmicas. A quienes creen en esas cosas, les debe costar mucho admitir que se han hecho por gente como tú y como yo
El Amo del Calabozo

2005-07-13 09:20 | Categoría: | 1 Comentarios | Enlace

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://laberintoposmo.blogalia.com//trackbacks/31649

Comentarios

1
De: jhulber k rojas mendoza Fecha: 2006-08-22 14:57

no se como lo hace4n pero es muy dificil.-................



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.198.108.19 (519c7a46e7)
Comentario
¿Cuánto es: mil + uno?

		

Archivos

<Noviembre 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30      

ARP-SAPC

Siempre Ganamos Algunos Euros.

Blogalia

Blogalia