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La movida vativana v. 1.2

Si hace un par de artículos comentábamos cómo la Iglesia estaba llevando el asunto de que entre sus filas también hubiera homosexuales, ahora nos salen con una pequeña puntualización bastante curiosa. Si un cura ya ordenado tiene la genial idea de salir del armario, pues ése podrá seguir en el seno de la iglesia siempre y cuando mantenga sus órganos sexuales alejados de la tentación, tal cual hacen -o se supone que hacen- los sacerdotes heteros.

Y, claro, esto hay dos modos de verlo, a saber:

MODO FACHA: Vergonzoso. El Vaticano no sabe lo que está haciendo. ¿Permitir que un pervertido, un desviado, un sarasa, un sodomita, dirija una misa, dé la comunión o escuche una confesión con las mismas garantías que un sacerdote respetuoso con la naturaleza masculina? ¡La hecatombe! ¡El fin de los valores! ¡A tomar por el saco dos mil años de tradición! Et caétera ad náuseam.

MODO SÍ MI AMO: No entiendo muy bien esta medida, pero si lo dicen en el Vaticano, a cumplir y a apechugar. Dogma de fe. Esto no se cuestiona, ni se reflexiona al respecto. Hay que tomárselo como lo de que dios es uno y trino o lo de la virginidad de María, que no hay quien se lo crea, pero tampoco es algo razonable, sino que uno lo acepta y sanseacabó.

MODO ATEO MEAPILAS: Bueno, algo es algo. Ahora que la iglesia se va adaptando a la situación no nos vamos a poner ahora nosotros un poco tontitos, ¿no? Hay que apoyar este tipo de medidas y seguir presionando para que se adopten otras mejores. Sobre todo, que los sacerdotes se sientan libres de asumir la condición sexual que sea sin ningún tipo de presiones.

MODO ATEO COMECURAS: Juas, juas, juas. Para descojonarse, vamos. Esta cuadrilla, ahora que están recibiendo hasta en el cielo de la boca, se protegen como pueden. Sustituyen la condición sexual obligatoria por una simple promesa de celibato... ¿Qué pretenden con ello? ¿Acaso alguien con dos dedos de frente cree que realmente no habrá presiones ni habrá purgas dentro de la Organización contra aquellos que abiertamente declaren su condición de homosexuales? En fin, esperemos que esto sirva para que los fieles se den cuenta de la clase de lugar donde están metidos.

Pero, independientemente del tipo de reacción que uno tenga -y el Amo se encuentra mucho más cerca del modo "Ateo Comecuras" que de cualquier otro, puesto que considera que esto es una maniobra vaticana para evitar tener que cargarse a un porcentaje alto de sacerdotes, monjas y frailes que podrían salir del armario en breves-, la noticia es para mear y no echar gota.

Fíjense ustedes en esta frase: "El purpurado agregó que esos sacerdotes «tal vez necesitarán una mayor ayuda espiritual que otros»". Olé. Aquí se os ve el plumero, chavales. El homosexual es un pervertido, claro, un sátiro con mucha más depravación en el cuerpo de la que soporta un honesto hetero. Si te gustan las personas de tu mismo sexo, la verdad es que tu lugar es un seminario -o un convento, claro-, porque estás rodeadito de jóvenes efebos, con la testosterona disparada por la abstinencia, así que habrá que estar más al loro no vaya a ser que se nos convierta el seminario en una bacanal. Cuidadín, Pilarín. El Espíritu Santo -que como todo el mundo sabe es una paloma heterosexual y un poco zoófila- tendrá que trabajar como un enano para evitar que se les vaya la manita a entrepierna ajena. Y propia, que la masturbación es pecado, máxime si lo haces leyendo la revista Zero.

Aunque la mona se vista de seda, Benedicto XVI se queda y el que tuvo, retuvo. La Iglesia es un ente ultraconservador, nostálgico, lleno de agujeros morales provocados por el mero hecho de que se han mantenido atrás en el tiempo, negándose a aceptar que la sociedad cambia, independientemente de los planes que la curia vaticana tenga para ella. Mientras ellos se concentraban en rituales atávicos, en latines absurdos, en embustes imperfectos y en obsoletos postulados, la sociedad ha ido moviéndose en direcciones más o menos azarosas, pero siempre siguiendo el principio de que este batiburrillo lo formamos todos y aquí todo el mundo quiere tener las mismas oportunidades. Incluso hay quien quiere ser cura y vivir su homosexualidad como le salga de la bragueta, fíjate, igual que un hetero o un bi, o un trans, o un adivineustéqué. Si un homosexual puede ser presidente del gobierno, general de brigada, camionero o guardia civil, si un homosexual puede trabajar en una mina turolense o en la NASA, ¿qué motivo hay para negarle ser pastor de almas? Solamente prejuicios de la más caduca índole.

Eso sí, esto de: "el cardenal prefecto de la Congregación para la Educación Católica dijo que el documento aprobado no supone «nada de extraordinario», ya que sobre este mismo asunto la Iglesia se ha pronunciado en diferentes ocasiones y siempre en la misma línea", eso sí que no se lo cree ni dios. Rectificar es de sabios, pero rectificar y luego desdecirse de esa rectificación mediante el viejo truco de "no, si en realidad yo siempre he opinado lo mismo", es chiquillada de patio de colegio. Ante semejante muestra de preadolescencia argumental, solamente nos queda contestar: "Chincha rabiña, yo tengo una piña". ¡¡Y no se os ocurra contestar eso de "Bota, bota que en tu culo explota", porque está muy visto!!.

Virgo potens y una Eme, Rouco Varela. Sal del armario, anda.
El Amo del Calabozo

2005-11-30 09:02 | Categoría: Religiones | 4 Comentarios | Enlace

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Comentarios

1
De: Eduardo Cabrera Fecha: 2005-11-30 10:25

Amo, siempre me sorprende cómo estas cuestiones, profundamente alejadas de la vida de fe real que muchas personas religiosas llevan -laicas o no-, calan en la opinión de aquellas otras personas que no se incluyen dentro del grupo al cual critican y al cual exclusivamente deberían afectar dichas cuestiones. Para decirlo en dos palabras: me sorprende que a quien no es socio del Barça le parezcan mal los estatutos del Barça y su crítica ocupe una parte importante de su discurso ideológico.

Lo entiendo hasta cierto punto porque estas cuestiones son a veces relevantes socialmente, porque la Iglesia es desgraciadamente un poder fáctico y sobre todo porque da mucho gusto despotricar contra asuntos obviamente despotricables y eso es humano.

Pero hasta que no se demuestre lo contrario, todo lo que no sea ilegal es factible dentro de una organización que -a diferencia de un sindicato o un partido político, por ejemplo- ni siquiera se ve obligada a actuar democráticamente en su propio seno. Y como tal, puede ser criticado, pero aún actuando en el ámbito de su libertad, no suele ser a mi juicio respetado.

En cuanto al asunto de la homosexualidad y la doctrina de la curia, como en cuanto a otros como las pajas, el sexo no orientado a la procreación, los anticonceptivos, etc. la cosa quizá no se capte muy bien (muchas veces no se quiere captar) desde el punto de vista de alguien que no es "socio del club": La fe, la religiosidad, al igual que el ateísmo, la falta de fe o la afición a las canicas, es una decisión personal, muy íntima del ser humano, dentro de su libertad y si no afecta a nadie para mal debiera ser respetada profundamente aunque para uno sea un completo dislate.

Quisiera remarcar las tres palabras: decisión, personal y libertad. No añadiré más, por obvio.

Una vez tomada (y cuestionada tan a menudo como sea posible) dicha decisión, si se opta por la religión cristiana en el ámbito de la Iglesia Católica, a poco que uno se forme en su fe descubrirá que estas normas del condón, las pajas y esas folladas pertenecen mayoritariamente al Magisterio de la Iglesia, lo cual es una especie de estatutos de la comunidad de vecinos, que son una recomendación, pero no una feroz obligación legal. El Magisterio de la Iglesia está o debería, para ayudar a vivir la fe, no para cercenar la libertad individual de los creyentes. No digo nada de los no creyentes, que no debieran verse afectados. En todo caso, el Magisterio no tiene por qué ser obedecido a pies juntillas si se parte de una íntima convicción, de un análisis de conciencia adecuadamente formado a la luz del Evangelio (o del espíritu de lo que dice el Evangelio). En la práctica, el mensaje es muy simple y sólo se diferencia del budista, por ejemplo, en que el cristianismo lo amplía con un apostolado.

Sé que lo que he escrito antes son grandísimas simplificaciones, pero muchas/muchísimas personas que conozco y que considero que optan por el cristianismo como modo de vida, curas o seglares, lo entienden así. Y yo tb.

Dicho eso, mi opinión con respecto a la homosexualidad no la tengo clara porque no entiendo la homosexualidad. Cuidado, quiero decir que no he sentido nunca interés ni atracción por otro hombre, ni lejanamente, y eso me sitúa un poco fuera del debate. En todo caso, la homosexualidad de los curas debería plantearse como una ausencia de discriminación, pero nunca como un logro de meter a calzador la homosexualidad en la curia, cosa que sin ser hipócritas reconoceremos en muchos casos.

Me parece que hay muchas cosas por las que movilizarse antes de perseguir que el Barça juegue con un equipo paritario de hombres/mujeres homo/hetero sexuales, o que haya curas homosexuales, pero es que esto gusta más que rascarse una pupa.

Ah, una cosa que muchas personas desconocen y que yo sé porque poseo muchos amigos y conocidos que son curas. Pero muchos. El problema del cura no es echarse unas pajas o pegarse un par de polvos cuando le apetezca, independientemente del género de la pareja. El problema personal de un cura sensato, centrado, creyente, formado, con los defectos de cualquier persona pero sobre todo coherente, es la soledad. Un cura comprometido con su parroqua, su acción, sus grupos sus catequesis, su ayuda, su todo, cuando se levanta por la mañana está solo y cuando llega a casa durante toda su vida sacerdotal, está solo. Y cuando se muere, normalmente está solo. La ausencia de una familia propia, tan adecuadamente plasmada en la película 'La Ultima Tentación de Cristo' es la renuncia más grande que generalmente hace un cura. Fíjate si no, en los curas que en su mayoría siempre cuidan de su madre, de una tía ya mayor, etc porque son su lazo con el mundo, con unos orígenes, con una vida común y no tan entregada. El matrimonio de los curas, teniendo desventajas con el modelo célibe actual, sí es algo que yo antepondría en mi lista de movilizaciones necesarias, por ejemplo.

Esto no es la verdad, es sólo mi opinión.



2
De: El Amo del Calabozo Fecha: 2005-11-30 13:00

Eduardo Cabrera: Hombre, no voy a negar que mis críticas a la iglesia están plagadas de cierto rencor, cierto desdén y mucha mala baba. Pero también te diré que creo que es lo que se merecen, después de la trayectoria que tienen.

Pero no admito que me sitúes "fuera del club". Soy católico por obligación, pues estoy bautizado y comulgué en su día. He ido quince años a instituciones educativas concertadas, donde la carga religiosa era importantísima (en los Maristas recé al principio de cada clase desde primero hasta octavo de EGB, p.e.), comparto mi vida y mi sociedad con la clase eclesiástica, viviendo en una ciudad como Zaragoza, donde cada 12 de octubre la ciudad entera se paraliza por un acto tanto cultural como religioso y donde cada Semana Santa es un caos urbano fuera de serie por culpa de unas procesiones que ya llevan meses preparándose, con sonidos terribles de tambores y bombos por todo el casco urbano. Vivo a cien kilómetros de la Ruta del Tambor y el Bombo (Calanda, Alcorisa, Andorra, La Puebla de Híjar...). Cuando hablo de catolicismo, no hablo "desde fuera", sino que hablo como el preso que ya ha salido de la cárcel, o mejor, como el militar que ya se licenció.

Cuando dices: "Pero hasta que no se demuestre lo contrario, todo lo que no sea ilegal es factible dentro de una organización que -a diferencia de un sindicato o un partido político, por ejemplo- ni siquiera se ve obligada a actuar democráticamente en su propio seno. Y como tal, puede ser criticado, pero aún actuando en el ámbito de su libertad, no suele ser a mi juicio respetado", tienes mucha razón, pero yo no he propuesto en ningún momento que esa actitud de la Iglesia sea condenada o prohibida. Jamás. Soy consciente de que la ciencia, la religión y el arte no pueden ser democráticas y que tienen reglas diferentes a las reglas de la política. Y que siga así por muchos años. No propongo que eso sea judicialmente encausado.

Y luego: "El Magisterio de la Iglesia está o debería, para ayudar a vivir la fe, no para cercenar la libertad individual de los creyentes". Ya. ¿Y de verdad crees eso? Pues a mí me da que no. A mí me da que si ese Magisterio tuviese de verdad esa intención, se preocuparía más por salvar a personas que por salvar dogmas. ¿Realmente ayuda en algo a la fe creerse lo de la virginidad de María, por ejemplo? No. El Magisterio católico está lleno de amenazas y llamamientos al terror. Ejemplo, año 2003, clase de religión en colegio público, niños de 7 años: "Pregunta una niña: "Seño, ¿qué les pasa a los que no creen en dios?", Respuesta de la maestra: "Dios nos ama a todos por igual, incluso a los que no creen en él, pero él se siente triste cuando alguien no cree, así que si no quieres que Jesús esté triste, debes creer"". De vergüenza. Tampoco diré más. Por obvio, como tú. Y no era una maestra viejecita, de las chapadas a la antigua. Era una maestra moderna, guapa y joven, con unos pantalones vaqueros ajustados que daba gloria verla caminar por los pasillos y una sonrisa capaz de derretir a cualquier adolescente hetero que la viera. Nada de excusarse en que eso es cosa de antiguas generaciones y que ahora todo es diferente. El acojone es el arma principal de todas las religiones y se les ve el plumero en cuanto rascas un poquito. Si el Magisterio sirviera para ayudar a vivir la fe, el acojone sería lo último que habría que usar. Y menos con niños de siete años.

Y, además: "En la práctica, el mensaje es muy simple y sólo se diferencia del budista, por ejemplo, en que el cristianismo lo amplía con un apostolado". Y en otra cosa: los budistas no están chupando del bote de los impuestos, ni se permiten el lujo de presionar al gobierno para meter sus dogmas como asignatura obligatoria y evaluable. Entre otras muchas cosas. Como compendio de principios morales, de acuerdo, no hay mucha diferencia entre religiones, pero en su impacto social, sí hay diferencias. Y, por cierto, tampoco me gustan los budistas, ni creo que sea mejor religión por no incluir dioses.

Y, por último: "Un cura comprometido con su parroqua, su acción, sus grupos sus catequesis, su ayuda, su todo, cuando se levanta por la mañana está solo y cuando llega a casa durante toda su vida sacerdotal, está solo. Y cuando se muere, normalmente está solo". Un cura estará solo, pero mucho más solo está aquel que es homosexual y no puede salir del armario porque tiene sentimientos religiosos que le impiden hacerlo público, aunque quiera. Sola está la adolescente que se queda preñada y quiere abortar, pero su madre se muere de un infarto si lo hace y su padre la mata si se entera. También está solo el chaval cuyos papás se divorcian y en el colegio concertado los curas le dicen, como me dijeron a mí en su día: "Mira, tienes que luchar porque tus padres vuelvan a juntarse, porque eso afectará a tus estudios y a tu vida futura", concluyendo con: "Porque el trauma de la separación no se te irá nunca y debes evitarlo como sea". Año 1988, para más señas. En plena democracia y todo eso...

Eduardo: jamás me meteré con la persona, no soy amigo de ataques ad hominem y no los empleo salvo error u omisión. De hecho, señaládmelos cuando aparezcan. Las personas son muy libres de querer vivir su vida como les salga de ahí. Yo no creo en vidas ultraterrenas, ni en almas, ni en seres mitológicos, ni en entes sobrenaturales, pero eso es una elección propia que no puedo extender a los demás así porque sí. Cada perro que se lama su cipote, como se suele decir. Nunca diré: "Fulanito de tal dice mamonadas porque es católico/protestante/testigo de jehová". Eso sí, las ideas, los argumentos y los discursos, TODOS son criticables y es lo que yo hago. El modo es harina de otro costal y podré hacer una crítica más seria (como en este comentario) o más cachonda (como es la línea general de la bitácora), pero lo que hago es criticar posiciones, postulados, principios y, por supuesto, dogmas.

Es la Iglesia quien, claramente, está criticando personas y no argumentos cuando postula que el cura homosexual requerirá mayor ayuda espiritual, por ejemplo, o cuando salen los grupos pro-vida escandalizando a la gente diciendo que si se legaliza el aborto libre no nacerán más niños. Eso es solo un ejemplo pequeñito de la cantidad de agresiones (no ya ataques, sino agresiones) ad hominem que realiza la Iglesia prácticamente a diario. Las falacias del discurso católico son tantas, que requeriría una bitácora permanente para señalarlas.

Hala, hasta más ver y gracias por tu puntualización.



3
De: Eduardo Cabrera Fecha: 2005-12-01 16:48

Soy consciente de que la ciencia, la religión y el arte no pueden ser democráticas y que tienen reglas diferentes a las reglas de la política.


Esta es para enmarcar, Amo. Por este tipo de cosas son por las que me tomo algún tiempo de participar en las bitácoras: opiniones diferentes y que me digan algo que no sé o que nunca había pensado.



4
De: El Amo del Calabozo Fecha: 2005-12-02 01:31

Eduardo: es obvio. La democracia busca la felicidad del hombre a través de conceptos como la libertad, la igualdad, la paz, la concordia, el progreso, la justicia, etc. En el caso de la ciencia, se busca dar explicación de los fenómenos que rodean al hombre, sean estos de la naturaleza que sean. La religión busca dar cabida a ciertos vacíos existenciales, preguntas irresolubles mediante métodos empíricos, como la existencia del alma, la necesidad de trascendencia mortal, la creación del mundo, y demás. En cuanto al arte, es un modo de expresar sensaciones y pensamientos humanos de un modo estéticamente impactante o sobrecogedor.

Si la ciencia, la religión o el arte tuvieran que ceñirse a modas políticas, decisiones parlamentarias o enmiendas a la totalidad, perderían su capacidad para hacer su propio trabajo. ¿Te imaginas que, por votación, se decidiera que la Relatividad no es verdadera o que el Impresionismo es despreciable? Pues eso. No debemos mezclar churras y merinas. Uno de los problemas del postmodernismo es precisamente éste: lo que mucha gente cree que es verdad, ha de ser verdad por narices. Y eso es falso, aunque solo lo pensemos unos pocos.

La homeopatía no funciona aunque miles de personas atestigüen que sí y los gobiernos decidan incluirla en universidades. Los OVNIs no son naves extraterrestres tripuladas por mucho que la gente esté dispuesta a creer eso antes que creer en rayos en bola o globos meteorológicos. La ciencia, no puede ser democrática porque tanto el fenómeno dado, como el método a seguir, como los resultados de la misma, son independientes del modelo social en el que se viva. ¿Acaso crees que la Gravedad sería diferente de haberla descubierto otro que no fuese Newton?



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