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Fiebre política del Sábado Noche

Miren ustedes: en un país como el nuestro, donde los políticos protagonizan más escándalos que las folklóricas, venía bien eso de que el presidente del gobierno se tomase el fin de semana para ir a cazar patos a Doñana o a pasearse por Pucela con la parienta. Venía bien porque así el respetable podía dedicarse a sufrir solo con la puntería del delantero contrario, sin preocuparse por la memez congénita que sufren nuestros líderes políticos.

Uno podía irse el viernes a dormir sabiendo que, al menos el lunes, las noticias serían tan triviales como amenas, que no tendría disgustos ni sobresaltos, salvo en lo deportivo. Se dejaba el fin de semana para que el vulgo se rebozase en su concupiscencia y el españolito de a pie podía dedicarse a ver el fútbol, almorzar en el campo con la familia y, ¿cómo no? a eso tan consabido de "sábado, sabadete...".

Pero mira tú que los tiempos cambian y ahora está de moda que un obrero del metal firme contratos cuyo horario de trabajo marcan como "cuarenta horas de lunes a domingo". Traducido quiere decir: "vendrás a currar cuando yo lo diga y, si no, ahí está la cola del paro". Pero eso es cosa del neoliberalismo y en esta bitácora procuramos no mentar al diablo más que lo justo. Pues bien, solidaria con el obrero de la base, nuestra clase política va y se apunta al asunto de los horarios flexibles, trabajando en fin de semana, para bien de todos.

Especialmente para bien de los que consideran España un bloque de pisos en alquiler, porque se han alcanzado acuerdos entre CiU y el PSOE respecto al Estatuto de Cataluña. Olé. Se alcanzan los acuerdos el sábado a medianoche, como si de un aquelarre de brujas se tratara y se nos cuenta en las noticias del lunes, tira, ahí lo tienes, a toro pasado. Nos lo cuentan asín, como quien no quiere la cosa, hala, mientras desayunas con los párpados a media asta, te la clavan hasta los hígados. Raca.

La cosa es como sigue:

Sábado 21, al filo de la media noche.
En algún lugar del país anteriormente llamada España:

La mitad de los ciudadanos españoles veía la tele antes de echarse a dormir y otra media se metía entre pecho y espalda un par de cervecitas. Era un sábado cualquiera, de luna menguante, pero éste iba a ser especial: a nuestros representantes políticos les daba por encerrarse en un cuarto de adivine usted dónde y decidir sobre algo que, reconozcámoslo, aunque en el fondo a todos nos la traiga floja, también nos causa desazón. La gente, en su fuero interno, pasa completamente de Estatutos, Constituciones y Enmiendas. A la gente lo que le interesa, sobre todo en fin de semana, es lo trivial, lo cotidiano, lo que realmente le afecta. Queremos oír hablar de noticias estúpidas, sin mucha trascendencia. Pasar el fin de semana tranquilitos y con nuestro buen rollo particular.

Por eso creo que es traicionero y de muy mala persona darle el finde a toda España. Vamos, eso no se hace. Señores políticos: vendan y compren ustedes, como mercachifles miserables que son todos, pero háganlo en los horarios establecidos para ello. No me joroben la mañana del lunes, porque bastante jodida es ya per se. No pueden venirme el lunes a las siete de la mañana y decirme que acaban de decir algo sobre nacionalidad catalana en el articulado, nación en el preámbulo, tira palante con la Agencia Tributaria Catalana (perdón, quiero decir Consorcio, es que no estoy aún del todo despierto) y sé cariñoso pero termina rápido, Artur, que aún quedan Pasqual y Josep y no tengo toda la noche.

En fin, qué desastre de semana. Desde aquí reivindico un horario más estricto para políticos y jornaleros de la vendimia. Los primeros porque nos clavan cada disgusto que nos joden la vida y nos apetece tener un par de días de asueto, sin sobresaltos. Los segundos porque en ese gremio está muy malita la cosa y algo hay que hacer para mejorarla.

Los sábados por la noche son para estar en un bar, apoyado en la barra, echando el ojo a ver qué hay por ahí. O para pasarla delante de la tele con la parienta, o para dormir lo que no se puede dormir entre semana. Los sábados por la noche no son para discusiones política y tomas de decisiones, que la noche es muy traicionera, la madrugada es muy perra y más de uno va a pensar que lo han hecho ustedes a la chita callando, como si en vez de tomar decisiones políticas estuviesen ustedes pasándose unos taleguitos de hachís.

Vamos, no lo digo yo. Lo dicen los que tienen mucha malicia...
El Amo del Calabozo

2006-01-23 08:23 | Categoría: Política | 1 Comentarios | Enlace

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Comentarios

1
De: Eduardo Cabrera Fecha: 2006-01-23 21:35

Con dos cojones, un horario de liberao sindical les daba yo a todos.

Por cierto que "y sé cariñoso pero termina rápido, Artur, que aún quedan Pasqual y Josep y no tengo toda la noche" me ha sacado la carcajada de un día tb un poco perro

Saludos



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