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No tenemos pruebas contra la CIA

No, si al final esto de las cárceles clandestinas de la CIA va a ser como lo de Roswell o lo de JFK: un mito moderno. O Postmoderno. Dicen ahora que no hay pruebas irrefutables. Hay que ver. ¿Desde cuándo las pruebas irrefutables son vinculantes en un proceso político-judicial? ¿Cuándo ha ocurrido que un político actual haya corregido su posición por el mero hecho de que hubiera pruebas irrefutables en contra de su postura? ¡Pero si eso no se estila, hombre! ¡Si lo que ahora está candente es hacer afirmaciones sin pruebas y llevar estas afirmaciones hasta su máximo exponente, caiga quien caiga.

Señores Mandamases del Consejo de Europa (vaya usted a saber qué puñetas es ese organismo, pero lo pongo porque en la noticia eran el sujeto de la oración inicial): aprendan de la sociedad en la que viven. Las pruebas no solamente son innecesarias, sino que entorpecen cualquier proceso, especialmente cuando hay que sacar tajada económica del asunto. Vean ustedes las Caras de Belmez, el Milagro de Calanda o la Homeopatía.

Ni una puñetera prueba a favor, muchas pruebas en contra y la gente sigue creyéndose las tres cosas como si nada. Se vende agua del grifo a precio de medicina y no pasa nada, oiga. La única prueba exigible es: "pues yo tengo un primo que se curó con esto". Ya está. Si dices eso, es que será verdad. Caso cerrado.

En el caso de las Caras, aún peor. Treinta años dando la brasa con el rollo de las Caras y la gente sigue hablando de la señora aquella como de una santa. No sé si será santa, pero desde luego, algo olía a azufre en todo el asunto. Parapsicólogos, teólogos, médiums, periodistas para anormales e impresentables de esa calaña se presentaron (juego de palabras fácil e irrelevante) en el pueblo e hicieron más afirmaciones, más aseveraciones. Salió por todas partes, iba y venía, como el Guadiana. Pero eso sí, pruebas de que esas caras son sobrenaturales, ni una. ¿Para qué? ¿Quién las necesita habiendo una abuelita, un pueblecito de olivos y poderes paranormales en el asunto? Las pruebas son lo de menos, lo que importa es la publicidad, llamar a gente, a ver si hay suerte y Spielberg nos rueda un Poltergeist en versión Gazpacho Western y nos forramos. Pruebas... ¿Para qué? ¿Te imaginas que las pruebas saliesen en contra? Deja, deja, no vayamos a arriesgarnos demasiado. Pruebas. Je.

Y lo del Milagrito de Calanda, tela marinera también. Un jeta, un vivalavirgen, un pícaro, un aprovechado, un estafador del tres al cuarto que finge un accidente, que consigue un papel donde pone, no muy explícitamente, que se le amputó la pierna, que mendiga por todas partes ganándose la vida sin trabajar... ¡¡coño, pero si parece el guión de una película de cuando el destape!! Pues váyase usted ahora a cualquier colegio concertado católico de Aragón y pregunte a ver qué pasa con el milagro. Aparece en todos, sin excepción, me atrevería a afirmar (y afirmo sin pruebas, ¿para qué?). Milagro. La Virgen le regeneró la pierna, como si fuera el Terminator malo de la segunda. Que sí, que sí, que hay escritos de la época que lo corroboran. Que sí, que está claro que le cortaron la pierna y está claro que luego le volvió a salir. Pero, ¿alguna prueba? No. Pruebas lo que se dice pruebas no. Eso sí, tergiversar la información hasta que parecen pruebas, sí, eso sí que nos viene bien. A ese método sí que nos ceñimos.

Bueno, creo que basta de ejemplos. Volvamos al tema de las pruebas irrefutables, que es de lo que va esto... Señores del Consejo éste Europeo de los cojones. Como ciudadano de esta nación de naciones dentro de un Estado de Estados, les digo algo, y párrafo aparte, para destacarlo:

Me importa un carajo si hay pruebas o no sobre las actividades que se imputan a la CIA. De hecho, me da igual lo que hayan hecho. A mí lo que me asusta es que la CIA pueda venir a Europa, aunque sea a tomar el Sol en el Adriático, hagan y deshagan, sin que nadie de nuestra clase política mueva un dedo. Suponga ahora que nosotros mandamos una docena de Guardia Civiles a hacer algo a Washington y ni avisamos, ni pedimos permiso. Los yanquis se enteran de la jugada y, ¿qué pasaría? Vamos, ponen a los SWATs detrás de ellos, les miran hasta en el ojete, les ponen videovigilancia, les cuelgan un localizador por GPS y lo que haga falta. Seremos aliados, pero no se fían ni de su santa madre. Y no hacen mal del todo, al fin y al cabo, se han ganado enemigos como para llenar un continente. Pero, ¿y nosotros? ¿Nosotros por qué demonios tenemos que buscar pruebas de cárceles secretas, de torturas y de traslado de prisioneros? ¿A santo de qué yo tengo que buscar pruebas de que un intruso en mi casa ha cometido delitos dentro de ella? El caso es que la CIA estaba en Europa, y no precisamente de vacaciones. Punto. Ya veremos después qué estaban haciendo y por qué. Por lo pronto, les hemos cogido y a ver ahora Estados Unidos qué responde. Y a ver qué hace la Unión Europea, claro. Pero así, saliendo a la palestra para decir que no hay pruebas de delitos, no hacemos más que desviar la atención de lo verdaderamente importante y lo único que hay seguro en todo esto: que los Estados Unidos estaban en Europa en misión ilegal, que se han pasado por el forro toda diplomacia posible, que nos han tomado el pelo a todos, que nos han tratado como si fuésemos tontos del culo y que, encima, Europa, se lo piensa antes de decir nada.

Hala, esos políticos tenemos.
No solo es vergonzoso lo de España, no. En Europa las cosas no están mucho mejor en cuanto a valor político, tomas de decisiones arriesgadas, ética y defensa de intereses. En Europa, como en España, los políticos están para lo que están, para justificar sueldos y aparecer en la foto. Ahora, cuando hay que plantarle cara al Gran Satán y decir hasta aquí hemos llegado, Evaristo, entonces todos se la cogen con papel de fumar y se vuelven modositos. Ponemos la vocecita de falsete, sonreímos y nos sonrojamos, como si tuviéramos que pedirle perdón a los Estados Unidos por respirar en su presencia. Mira, igual que Zapatero con Maragall. Coño, como Ansar con Bush. Si es que esto viene de lejos y va para largo.

En el patio del colegio político, el grandullón yanqui sigue acojonando al gafotas empollón. Y España somos el tontito que va junto al empollón y se libra de que lo vapuleen porque da pena incluso a los malos.
El Amo del Calabozo

2006-01-25 08:30 | Categoría: Política | 2 Comentarios | Enlace

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Comentarios

1
De: Gilgamesh Fecha: 2006-01-25 19:41

Ya era hora de que alguien dijera las cosas claras y con algo de objetividad.
Es que solo nos hace falta aplicar sentido comun y racionalidad: lo que aplicariamos al analizar un problema cientifico o de otra índole. Pero no, cuando se trata de politica, nos guiamos por ideologia, por pasiones, dejamos que nuestros argumentos sean irracionales y estúpidos y partidistas e interesados...



2
De: jose Fecha: 2006-01-25 20:41

De acuerdo contigo pero tengo que comentar una tonteriíta, los localizadores GPS no dan a nadie más que a tí tu localización, porque sólo reciben datos, no envían nada a nadie. Un saludo ;-)



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