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Carnavales xenófobos y censurados

La cosa es cultural. Cultural con profundo arraigo a todos los niveles: artístico, económico, religioso... No hay ni un solo espacio de la cultura española que no esté sujeta a la sátira y el despendole del que se hace gala en este país desde los tiempos anteriores a que don Alonso Quijano (o Quijada, que todo puede ser), se pusiera el mundo por montera, embrazase la adarga antigua, se subiese al rocín flaco y dejase atrás al galgo corredor.

Aquí inventamos el astracán, subgénero literario mondante e hiriente donde se nos demuestra, una vez más, que somos carne de comedia. Nada de corifeos llorones, ni de trágicas historias de reyes corruptos y enamorados como cencerros. En España eso no se ha estilado jamás: nos gusta más inventarnos lazarillos traviesos, hidalgos despechados sedientos de venganza y labriegos manchegos con amos dementes.

Por eso llegan ahora los musulmanes y se cabrean con nosotros. Porque no nos entienden. Pobrecita la Alianza de Civilizaciones, si tiene que lidiar con el carácter satírico de una España hasta el gorro de aguantar dirigentes que rozan la imbecilidad. Así no vamos a ninguna parte, pero si en Marruecos lo que está de moda es cerrar la tienda para ir a la mezquita a darle a Alá lo que es de Alá, en España lo que siempre ha sido muy nuestro es descojonarnos de nuestra propia condición y, más concretamente, de nuestra propia desgracia.

Así que, aunque reconozco que la chirigota es racista y xenófoba, porque eso no hay quien lo niegue, hombre, digamos que es carnaval y que en plazas peores hemos toreado.

Yo soy gordo, soy maestro y uso gafas. ¿Le cuento un chiste de gordos, otro de maestros y otro de gafotas cuatroojos? Tengo docenas, si lo pienso un poco. Usted, quizá, sea camionero o guardia civil. Anda que no tengo chistes y pitorreos varios con esas profesiones. En la revista el jueves sale dios todas las semanas, con alpargatas, sufriendo por las andanzas de su hijo el jipi. Y vean ustedes la portada del número 1498, donde ponía "Íbamos a dibujar a Mahoma, pero nos hemos cagado". Y aquí nadie se escandaliza, ni mueve un dedo, salvo para pasar la página. El que se pica, ajos come, decimos. Y nos lo creemos.

Aquí tenemos los estereotipos más terribles. ¿Quieren ejemplos? "¿Cómo meterías a diez catalanes en un seiscientos? Metiendo una peseta dentro"; "¿Cómo meterías a diez aragoneses en un seiscientos? Diciendo que no caben"; "¿Cómo meterías a diez vascos? Diciéndoles que diez catalanes y diez aragoneses lo han conseguido".

Y lo mismo con los gitanos, si queremos ejemplos de xenofobia de chascarrillo. "Tienes más peligro que una gitana en el PRYCA", decía el chiste. Y con los curas, ni te cuento la película. Que de tener desviaciones sexuales no los ha librado nadie desde que el mundo es mundo y ya se cantaban cosas como "No he visto cosa más rara que la que vi en Panticosa, se fue el cura para el monte y se tiró a una rabosa", o la de "Si vas a los escolapios y te toca el padre José, ponte la mano en el culo y pégate a la pared".

Hasta el propio Caudillo se llevó lo suyo. Había un chiste que decía que estaban el hijo de un falangista y el hijo de un comunista en unos campamentos de las JONS y el comunista le dice al otro: ¿Te cuento un chiste? Y contesta el falangista: "No, tío, que seguro que es de Franco". Entonces el comunista le asegura que no es un chiste de Franco y el falangista acepta. El comunista empieza a contar el chiste y dice: "Estaba Carmen Polo embarazada..." y el falangista le detiene: "¿No lo ves? ¡Lo sabía!" y contesta el comunista: "Que no, que de Franco no es".

Así que aquí, ni clérigos, ni seglares, ni militares, ni civiles, ni payos, ni gitanos, ni ricos, ni pobres se han librado de comerse las del calamar en cuanto alguien alzaba la voz para cantar una coplilla cachonda, una chirigota satírica o bajaba su pluma para componer unos versos que no serán de Shakespeare, pero tenían su gracia. Y que le den por el saco a la flema inglesa, a la puntualidad alemana, a la sensualidad francesa y a la madre que los parió a todos.

Soy de los que opino que la maldad está en la intención y no en el contenido de los mensajes. No es lo mismo decir: "¿Por qué los americanos tienen negros y nosotros moros? Porque ellos eligieron antes" que irte a SOS Racismo y asegurar que los bebés de etnia sudamericana te parecen chimpancés. Hay diferencia. La diferencia que marca la intención que tienes al hablar: ¿quieres divertir o quieres provocar?

Estoy seguro de que en Ceuta, esos tíos querían provocar. Pero claro, es que estamos en Carnaval y una cosa es que se les denuncie por lo que usted crea conveniente y otra que propongan la censura en el carnaval. Que son dos cosas diferentes. La libertad de expresión no es ilimitada, desde luego, solamente faltaría, pero manda huevos que se compare de algún modo el librito famoso sobre cómo darle de hostias a la parienta sin que le queden marcas con una cancioncilla malintencionada.

Así que, caña para los que se han pasado tres pueblos, pero déjennos los carnavales en paz, que al final aquí uno no va a poder vestirse de lagarterana sin que le llamen maricón y no se va a poder vestir uno de guerrero batusi sin que le llamen racista. Al final, todos como en Brasil, llenos de plumas y máscaras y punto pelota. ¿No les resulta aburrido el carnaval de Río de Janeiro, por espectacular que sea? Aquí nos disfrazamos de cigarrillo y le ponemos unas esposas. Cierta asociación de minusválidos fue una vez disfrazada como los personajes de la película "Acción Mutante". Aquí el carnaval no es para mostrar palmito, ni para que admiren la obra de arte. Dejemos eso para la feria de Sevilla, la ofrenda de Flores en el Pilar y las fallas Valencianas. En Carnaval, nos descojonamos de lo que, cualquier otro día del año, nos causa pavor o desconcierto.

No me censuren el Carnaval, que la jodemos... Que eso ya lo hizo Franco, les recuerdo. Quien tiene miedo a una sátira, es que oculta algo gordo.

Eso sí, la cancioncilla es xenófoba de cojones y quienes la compusieron, tenían una mala leche que merece algún tipo de sanción.

Que lo cortés no quita lo valiente.
El Amo del Calabozo

2006-03-01 08:45 | Categoría: | 2 Comentarios | Enlace

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Comentarios

1
De: Gilgamesh Fecha: 2006-03-02 22:00

Me ha gustado mucho.
Una vez más, dice usted las cosas que yo he pensado mil veces. Y lo peor es que cada vez la gente está más soliviantada y salta antes. Yo acabo de hacer otro post hace poco sobre el mismo tema.



2
De: Rigel Fecha: 2006-03-04 18:05

Señor Amo del Calabozo:
¡Olé!
Estoy de acuerdo con lo que dice, pero mucho más de acuerdo con cómo lo expresa.
El castigo a la cancioncilla con mala leche que motiva su escrito ya está dado, es decir que es xenófoba; pero prefiero ese tipo de xenofobia a cualquiera de los asertos con que nuestros hermanos, los musulmanes, enriquecen el día a día de todos aquellos que no profesan su fe.
Enhorabuena y gracias por poner cordura, con sentido del humor y con gracia, a una época que nos toca vivir en la que prima "lo políticamente correcto" que, a mi entender, es una receta perfecta para estreñidos mentales.



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