Algún día llegará en que los frikis dominaremos el mundo. Eso me queda claro desde hace siglos, así que como todo buen friki, estoy esperando el momento de salir a la luz y ocupar el puesto para el que estoy predestinado, como Dirigente Máximo del Planeta.
Algunos no verán las señales. Se reirán cuando los pocos que sí las interpreten como es debido les digan: "
cuidado con los frikis, que vienen pisando fuerte". Que se rían, que se rían.
Pronto, se acabará eso de premiar a chifladas histéricas como Lucía Etxebarría (ni siquiera sé si he escrito bien el nombre, pero tampoco me importa) o de convertir a mamarrachos con ricitos en héroes nacionales de la canción. Pronto, muy pronto, en vez de tener a Sánchez Dragó dándoselas de enterado y de ilustrado, tendremos a Cels Piñol. Dominaremos el mundo, ya os digo. Formaremos un consejo Jedi en la Carrera de San Jerónimo y celebraremos el aniversario de Tolkien (3 de enero) en vez de esa gilipollez del día de Reyes.
Los personajes más afamados ya no tendrán nombre brasileño, ni se casarán con ex-Spice Girls, sino que serán Batman, Spiderman y Lobezno. En vez de
Qué bello es vivir, veremos
Pesadilla antes de Navidad y sustituiremos
Cine de Barrio para disfrutar de grandes joyas del cine clásico como
Mal Gusto,
El Vengador Tóxico o
Juegos de Guerra. Por cierto, ya de paso, ejecutaremos cruel y sanguinariamente tanto a Parada como al puñetero pianista.
Los cambios van a ser muchos, ya lo veréis. El sistema capitalista se irá a hacer puñetas porque en vez de usar dinero, se traficará con cómics descatalogados, dados cargados, juegos de Nintendo pirateados y masilla para miniaturas. A ver cómo se lo monta Bill Gates para saber cómo invertir su montón de pasta cuando sea más valioso un buen casco de soldado imperial que un cheque al portador.
Y la primera señal, ésa que nadie tomará en serio y que muy pocos sabrán ver, ha sido el
triunfo de Lordi en Eurovisión.
Arrepentíos, amantes de Abba, el fin de la Eurovisión que conocisteis está cerca...
El Amo del Calabozo