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Hasta los mismísimos de Auna

Hará cosa de año y medio, los de Auna me mandaron un teléfono inalámbrico con una carta muy efusiva en la que me ponían por las nubes, diciendo que premiaban mi fidelidad (sic) regalándome ese teléfono en cuestión. A finales del año pasado, por traslado de domicilio, di de baja mi conexión telefónica con Auna y entonces vinieron los problemas.

Un día me viene un recibo del banco por cincuenta euros y una carta de Auna diciendo que como no había tenido el teléfono un año, me descontaban esa cantidad por incumplimiento de contrato. Yo me pregunté qué contrato era ése, pues no había firmado nada, ni sabía (júrolo) nada sobre cláusulas de rescisión algunas. Así que mi mujer, embarazada de siete meses, les hace dos o tres llamadas de esas que te contesta una voz electrónica dándote opciones: "Si quiere hacer un alta, pulse el uno; para servicio técnico, pulse dos; si quiere mandarnos a tomar por el saco, cuelgue directamente".

Tras varias llamadas de teléfono en el que no hubo modo de ponerse de acuerdo, voy al banco y les digo que devuelvan el recibo. Inmediatamente me llega otra carta muy amenazante, diciendo que tengo que pagar y que si no, que al loro con las consecuencias. Mi mujer, que es de esas que como se les meta algo en la mollera, remueve Roma con Santiago, se va a la oficina de atención del consumidor y cuenta la película.

Fíjense ustedes cómo estará el asunto de turbio que la oficina susodicha tiene una oficina especial para telefonía. Allá que se va la parienta y allá que arma la marimorena, escribiendo un fax a Auna para explicar lo sucedido. Ni flores. Las cartas amenazantes continúan: que si vamos a ir a juicio, que si me van a poner en una lista de morosos, etc., etc. A todo esto, mi mujer se pone de parto, tenemos a la dulce Galadriel y hay un espacio de tranquilidad en medio.

De pronto, aparece una carta en el buzón diciéndonos que Auna claudica y que tenemos razón, nos piden disculpas y recibimos un documento firmado y sellado en el que nos dicen que ya no tienen ninguna relación comercial con nosotros y que nosotros tampoco tenemos nada que reclamarles. Como ambas partes estaban aparentemente de acuerdo, pues así nos quedamos.

Hasta hace una semana, momento en que vuelven a aparecer las cartas amenazantes, esta vez a través de una agencia que gestiona el cobro de morosos. De nuevo más llamadas, algún que otro email, un fax y mucha mala sangre, hasta que se te hinchan los mismísimos y piensas que el único modo de que te hagan caso es atacar tú en vez de defenderte. ¿Debo ir al juzgado? Me están llamando moroso y embustero. Me están amenazando con llevarme a juicio. Me están molestando con sus cartas y las llamadas dando explicaciones las pago yo. ¿Qué tengo que hacer? ¿Saturar aún más los juzgados denunciándolos a ellos? Luego nos quejaremos de que para lo que verdaderamente es de juzgado de guardia, haya que esperar meses o años. La justicia es lenta, pero es que así no se puede.

Hay personas, yo el primero, que se preocupan mucho menos por estos asuntos que mi mujer. Sin ir más lejos, solo por no pasar la mala leche consecuente, habría pagado esos cincuenta euros del principio y no habría tenido más problemas. Si tragas, te dejamos en paz. Ésa es la filosofía de las empresas como Auna se llame como se llame ahora. Tengo conocidos en empresas de seguros que se aprovechan de lo liada que va la gente y de lo complicado (en tiempo, esfuerzo y salud mental) que es recurrir estas cosas, devolver recibos injustos o enviar faxes dando explicaciones que no deberías dar. Se aprovechan de ello, te meten mano a la cartera y santas pascuas, te has quedado sin la pasta y nosotros con la de todos.

El día que un gobierno decente empiece a controlar esto, así como las inoportunas llamaditas a la hora de cenar para preguntarte sobre tu línea telefónica y las ventajas de cambiarte a la suya, ese día empezaré a recuperar la fe en el sistema. Si es que alguna vez tuve dicha fe, que lo dudo.
El Amo del Calabozo

2006-11-06 21:58 | Categoría: | 2 Comentarios | Enlace

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Comentarios

1
De: Lobo Gris Fecha: 2006-11-06 22:41

Hay que andarse con mil ojos y aún asi te la meten. No quiero imaginar los goles que les deben haber colado a mis padres sin estudios y sin demasiada mala baba. En fin, yo si tuviera posibilidad de ir al juzgado, no me lo pensaba.



2
De: Rafaeu Fecha: 2006-11-07 09:54

Lo mejor de los Call Center para estas empresas es que, con la mala ostia que te ponen, lo mas que puedes es chillarles por teléfono, que si no yo ya les hubiera dado dos o tres tollinas.



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