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Gary Gygax, un panegírico póstumo

Tengo un conocido al que tuvieron que amputarle una pierna tras un accidente laboral. Me confesó que, años después de tan importuna sección, todavía se sorprendía algunas veces, rascándose la pierna ortopédica. El miembro hacía tiempo que había sido desgajado del cuerpo, pero su cerebro continuaba engañándose, percibiendo sensaciones que llevaba sintiendo desde siempre, como si nada hubiera sucedido.

Salvando las distancias, a mí me pasa lo mismo con los juegos de rol. Hace ya casi ocho años que, sin saberlo entonces, lancé mi última tirada de dados e hice mi última anotación en una hoja de personaje. El motivo tiene nombre propio y todos sus cromosomas en forma de X, como suele pasar. La realidad no acepta realidades alternativas, ni siquiera en modo fantasía. Aún así, ocho años después, sigo sintiendo ese picor que hace que me rasque a menudo. El surgimiento de Internet facilitó librarme de esa picazón, ya que puedo pasearme por foros de roleros, visitar páginas oficiales y oficiosas, deleitarme con la lectura de unos juegos que, muy probablemente, no vuelva a saborear de otro modo.

Y hace unos días, el pasado 4 de marzo, se muere Gary Gygax, creador, junto a Dave Arneson, de Dungeons & Dragons. El picor en mi amputado miembro rolero se intensificó grandemente.

Como bien dice mi amigo Batmario, los cristianos adoran a un presunto dios que creó un universo, pero Gary Gygax (y éste sí que seguro que existió, no como el otro) creó muchos universos, creó el multiverso. A partir de su ingenio, han surgido legiones de ellos, de temáticas muy diferentes. Gygax, supongo que sin saberlo, como suele suceder con todos grandes descubridores e inventores, cambió para siempre el concepto de juego. Interpretar un personaje, hacerlo crecer, dejarse llevar por sus más profundos pensamientos y sensaciones, zambullirse en una personalidad completamente diferente a la tuya, juguetear con cánones morales distintos a los conocidos. Todo eso es jugar a rol. Todo eso inventó Gary Gygax o, al menos, él fue el primero que concibió que eso podía hacerse.

Quizá nunca haya leído un libro sobre la Ley Seca y el Crack del 29, pero interpreté durante meses el papel de un detective privado en Arkham, Massachussets, que tenía sus problemillas para procurarse la botella de bourbon diaria que requería su adicción. Creo que comprendo bien a qué se enfrentaba esa gente. Quizá no sepa a ciencia cierta cómo era la Caesaraugusta romana, pero me paseé ficticiamente por sus callejas, junto al puerto fluvial, como el emisario de un líder ilergete. En ese multiverso generado a partir de las ideas de Gygax, y ampliado por muchos otros autores, reí cuando Darth Vader sacó una pifia y tropezó cayendo por unas escaleras. Y lloré, sí, plañí con lágrimas verdaderas, cuando el teniente MacArthur fue atravesado por un láser perdido y yo escapaba, preguntándome por qué él y no yo. Liberé a un preso de la Santa Inquisición y a otro de la Estrella de la Muerte, que no sé qué es peor. He sido arqueólogo, agente secreto, detective, elfo, vagabundo, enano, prostituta callejera, hombre-lobo y hasta Wose. Una vez hasta maté un dragón, eso sí, preparando una elaborada trampa y viendo morir a tres de seis compañeros... He sanado heridas mortales buscando Athelas junto a los montaraces de Ithilien, he expulsado muertos vivientes con un gesto de mi Símbolo Sagrado y he huído a lomos de un centauro sujetando a un halfling moribundo, mientras docenas de cabronazos me disparaban flechas. He recibido balazos, puñaladas, puñetazos, besos, abrazos, felicitaciones, broncas y disparos láser. Incluso me cercenaron una oreja con un sable de luz una vez. Me envenenaron en Melniboné y Galadriel me dio de beber en Lothlórien. He entrado en docenas de pasadizos y catacumbas, he saqueado guaridas de trolls, trasgos, orcos, kobolds y dragones. He charlado amistosamente con Critias, uno de los Tiranos Griegos, encarnado esa vez en vampiro y probé el prohibido placer de la diablerie apoderándome de la sangre y el alma de Jacob Schumpeter, en un tiempo en que me hacía llamar Black Nigger y era un Brujah negro del Chicago actual. He combatido contra los Nazgûl, fui hecho prisionero y encarcelado en Dol Guldur. He recorrido la Tierra Media hasta alcanzar el océano más allá de las vastas tierras del Lejano Rhûn. He aullado con los Garou, he arrojado fuego con una vara mágica, fui ladrón en Solamnia y hojeé los arcanos secretos del Necronomicón. He vivido y he muerto en docenas de ocasiones y lugares, en un tiempo que no existió y en un sitio que jamás fue sólido, pero no por ello era menos real.

Pero sería éste un mal panegírico si solamente nombrase a Gygax como creador de un mero entretenimiento para frikis que viven más en otros mundos que en éste. En realidad, los juegos de rol han influido en películas, obras de teatro, series de televisión, videojuegos, música, literatura y hasta en las artes plásticas. Si algún día, en siglos venideros, alguien hace un doctorado sobre el arte y la cultura del siglo XX, habrá de nombrar, si quiere ser fiel a la historia, unos juegos aparentemente estúpidos, en los que un grupo de personas se sientan alrededor de una mesa, hablan, tiran dados y se comportan con extravagancia.

Gary Gygax es el verdadero Amo del Calabozo, no yo, que solo soy un plagiador de su recurrente idea, y, ahora que lo pienso, ya que hay un día internacional de cualquier pijada, de cualquier imbecilidad que se le ocurra a un apóstol de alguna sandez... ¿Por qué no reclamar que se celebre el día internacional de los juegos de rol conmemorando la fecha de la muerte de su creador? Recordemos, con una sonrisa, que "Quien no sea un friki, que levante su espada láser". Somos legión, maestro Gary.
El Amo del Calabozo

2008-03-20 22:49 | Categoría: | 6 Comentarios | Enlace

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Comentarios

1
De: Lobo Gris Fecha: 2008-03-21 12:43

Mis pelillos de punta. No puedo hacer más que suscribir cada palabra.



2
De: Anónimo Fecha: 2008-03-25 15:20

Amo, menudo personaje tienes que ser.
Creo que no logro imaginar ni la mitad de la mitad.



3
De: El Amo del Calabozo Fecha: 2008-03-31 18:28

¿Ein? Lo siento, pero no comprendo el anterior comentario. ¿Debo decir "gracias" o cagarme en algo? Espero que sea lo primero... ;-)



4
De: Anónimo Fecha: 2008-04-01 14:44

Amo, que decía yo lo del personaje que tienes que estar hecho por el montón de experiencias que has vivido (no sólo a nivel de rol, por la sapiencia que demuestras en el blog, etc... Era más que nada un comentario de asombro, por no saber, por ejemplo, de dónde pudiste sacar tiempo hasta para prepararte tan concienzudamente esos juegos. También me temo que no sea ésta la última vez que me sorprendas.

Un saludo.



5
De: El Amo del Calabozo Fecha: 2008-04-02 00:23

Empecé a jugar a rol con 14 años recién cumplidos y estuve jugando dos o tres veces por semana toda mi adolescencia, hasta que el trabajo y otras aficiones (tocar en un grupo de rock, por ejemplo) fueron acortando esa frecuencia, pero lo dejé cuando tenía casi 25 y mantuve un ritmo de 2 a 4 sesiones como mínimo al mes.

En cuanto a encontrar tiempo para preparar las partidas, jamás me gustaron las aventuras prediseñadas, así que prefería crearlas yo mismo y he jugado más como director de juego que como personaje jugador, todo hay que decirlo. Pero me gustaba, porque así me permitía "rolear" muchos más papeles.

Tampoco me gustaba dejar cosas al azar. Hay dos tipos de partida, aquellas en las que el Narrador tiene el camino creado y los jugadores no deberían saltárselo sin un buen motivo y las partidas abiertas, en las que las acciones de los jugadores pueden ser diametralmente opuestas a lo que el director de juego propone. siempre procuré que mis jugadores fuesen de los de la segunda opción, de modo que yo tenía que tener un entorno bien pertrechado para cualquier eventualidad, porque improvisar está bien, pero luego tienes que acordarte de lo que dijiste cuando improvisabas y eso requiere tomar notas, pensar soluciones alternativas, introducir nuevos personajes no-jugadores que no habías pensado antes, escenarios nuevos y demás.

Recuerdo, con agrado, que pillé a uno de mis profesores hablando con otro en la cafetería y decía: "¿Te has fijado en (nombre del Amo)? Ya lo he pillado varias veces en clase dibujando personajes extraños en un folio o pintando mapas de mundos extraños...". La verdad es que los juegos de rol fueron mi mayor afición durante 11 años. Todavía creo partidas, aunque ya nadie las juegue...



6
De: Laura Fecha: 2008-04-04 23:47

Debés desempolvar esos dados...cuando vuelva a Zaragoza me gustaría que me des una introducción del juego de rol.
Un beso grande.



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