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Tom Sharpe

Decía Leo Bassi que cuando un país pierde un imperio, se le queda un humor de puta madre. Si tal aforismo es cierto, entonces los ingleses, que acaban de perderlo, están desarrollando su humor y Tom Sharpe es, sin duda, un adelantado a su época.

La literatura de Sharpe es una literatura basada en personajes. Las historias se componen de los eventos que van sucediendo, de modo completamente irreverente, pero profundamente lógico, con los personajes en medio, sufriendo y provocando los acontecimientos que los abruman. Y la literatura de Sharpe es, también, un paseo por la biografía de este señor, peculiar, transgresor y provocador, que llegó a decir que "Lo peor que le puede pasar a una persona es llamarse Margaret Thatcher".

La vida de Sharpe es un vaivén donde lo político, lo correcto y lo socialmente aceptable se van dando guantadas al tiempo que él lo observa, con ojos desorbitados y diciéndose a sí mismo que lo veía venir. Reunión tumultuosa, donde revela los secretos más oscuros de una civilización, la inglesa, dentro de un país, Sudáfrica, que ni los quiere, ni los busca, ni los ha llamado, pero de donde se negaban rotundamente a salir sin hacer ruido. Vicios Ancestrales, a mi juicio, es de lo mejorcito, cuando un ricachón inglés encarga a un polifacético y estúpido historiador marxista que investigue en la historia de su familia para sacar los trapos más sucios, incestos, adulterios, prevaricaciones, todo tipo de pecados y delitos, sacados a la luz porque el viejo patriarca desea que todos sus herederos se vean en la más terrible ruina cuando muera.

Las críticas a la visión inglesa del mundo, a ese tradicionalismo aparentemente invencible que hay en las islas, a ese imperialismo no ya físico, pero sí diplomático, se suceden una tras otra, no tanto en lo político como en la vida cotidiana de sus personas, encarnados en los personajes de Sharpe. De su paso por las escuelas de Formación Profesional de Londres nos dejó un personaje impresionante: Wilt.

Wilt es un tipo que, desde la primera novela, revela que tiene madera para varias secuelas. Las Tribulaciones de Wilt confirmaron ésto y Ánimo Wilt lo corroboraron del todo. El viejo profesor de formación profesional, su histérica esposa y su vida de mierda tienen carrete para enredar algunos ovillos más. Cualquiera que se haya entretenido alguna vez dando clase a un adolescente, se sentirá profundamente identificado con Wilt, y cualquiera que tenga como pareja a una inestable secuencia de insensateces, también. Wilt es un hombre que se mueve zarandeado por fuerzas que no controla ni comprende, pero que tiene la suficiente entereza como para enfrentarse a ellas mediante el sutil truco de rezar "Jesusito de mi vida, que me quede como estoy".

Y luego vino Cambridge, de donde salió a patadas en el culo nuestro amigo Sharpe (o eso parece), habida cuenta de que en sus novelas, especialmente Becas Flacas y Zafarrancho en Cambridge, nos cuenta con todo lujo de detalles y de sorna cómo los títulos se regalan, los puestos de responsabilidad se conceden conforme a reglas prescritas siglos ha y gracias a la aquiescencia de viejas y decrépitas momias, generalmente alcoholizadas, con intereses personales que están muy por encima de los de la universidad a la que representan.

Sus historias como novelista también causan ciertas novelas, como Una Dama en Apuros o La Gran Pesquisa, donde saca la pluma a pasear, relatándonos las desvergüenzas y los éxitos de una literatura inglesa que, en muchos casos, nos es desconocida a los lectores que parlamos otros idiomas. Recomendable, si quiere usted forjarse opiniones al respecto.

Y si es usted defensor de ciertos valores ecológicos y paisajísticos y detractor de esas constructoras que en cuatro días te dejan una cañada convertida en un solar o que te prometen centros sanitarios y pisos de protección oficial, pero luego venden los terrenos para centros comerciales y edificios de oficinas, pues léase usted El Temible Blott y comprenderá hasta qué punto está podrida la política y los juzgados. Al menos en la Inglaterra más profunda, que, supongo, no será muy diferente de la España que pisamos.

Y he dejado para el final El Bastardo Recalcitrante, desde mi punto de vista una obra maestra de la ficción, en la que las virtudes victorianas todavía vigentes hoy en muchas partes de Inglaterra llevan a una familia a una enloquecida carrera por encontrar al padre de un bastardo, que resulta ser una oda a esa rancia endogamia aristocrática y a su presunción de superioridad respecto a la clase obrera.

Tom Sharpe, un hombre al que merece la pena leer, tanto sus novelas como sus declaraciones en prensa. Ácido, mordaz y siniestramente gracioso. ¿Qué más se puede pedir?
El Amo del Calabozo

2008-05-06 13:05 | Categoría: | 1 Comentarios | Enlace

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Comentarios

1
De: Anónima Fecha: 2008-05-07 01:42

Mira tu por cuanto me lo voy a releer o a ver si le echo el guante a alguno nuevo.

Pero deberías avisar de los efectos secundarios: si lees de noche en la cama y tienes pareja, las carcjadas moverán la cama y tu pareja acabará con un cierto grado de entre mosqueo y ganas de quitarte el libro a ver de que va.



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