Por entre los muchos pasadizos de este laberinto postmoderno en el que nos encontramos, caminan criaturas tenebrosas, pero pocas son tan terribles como los famosos. ¿Los famosos son famosos porque la gente les hace caso o la gente les hace caso porque son famosos?
El mero hecho de ser conocidos les concede la posibilidad de tener una cámara y un micrófono delante para soltar la sandez más gorda y esto es un serio peligro cuando se trata de salud o de bienestar social. Porque sobre estos temas, opinar es fácil, pero opinar con razón no lo es tanto. El hecho de que uno sea un muchimillonario y guapo, no significa que sea más inteligente que el pobre y feo. Ser un actor reconocido mundialmente no implica que los demás tengamos que creernos todo lo que dice y que alguien haya estado casado con un monumento tipo Nicole Kidman no le otorga más credibilidad.
Digo esto porque Tomasín ha salido hoy a su poltrona de fenómeno mediático y ha dicho muchas cosas sobre los psiquiatras. Léanlo en:
http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=31671
Verán ustedes: a mí me parece estupendo que la mamá de Tomasín se negase a medicar a su niño y que confiase en dios sabe qué zarandajas para curar su dislexia. Me parece estupendo porque creo que la gente debe ser libre para escoger incluso cuando escoge lo incorrecto. Sin embargo, ¿cómo puñetas es capaz Tomasín de asegurar que gracias a esa negativa "
él no habría llegado donde llegó porque habría perdido los ímpetus que tenía en su infancia"? ¿Qué clase de prodigios obra la Cienciología para que alguien sea capaz de saber qué habría pasado si llega a cambiar un aspecto puntual de su vida? Quizá de haber tomado ese psicofármaco contra la dislexia, Tomasín habría sido un actor mucho más selectivo con sus guiones, de lo cual yo me habría alegrado mucho...
Para pseudociencia perniciosa, la Cienciología; secta a la que Tomasín destina un buen puñado de dólares cada año, dólares que saca de las películas que rueda, por supuesto. Estoy convencido de que esa secta le proporciona grandes beneficios espirituales a cambio de ofrendas materialistas. Curioso intercambio el de las sectas, pues ninguna hace lo contrario. Ninguna secta ofrece dinero a cambio de espiritualidad. Todas lo hacen al revés.
¿Por qué Tomasín carga sus tintas contra la psiquiatría de este modo? Sería posible que sus gurúes cienciólogos lo estén usando como cabeza de turco en una cruzada contra la psiquiatría, por supuesto. Al fin y al cabo, si uno de sus adeptos fuese al psiquiatra, lo más probable es que éste le revelase que esos postulados sobre extraterrestres y ese estricto sistema de niveles de la Dianética no es más que una patraña engañabobos. Quizá haya algún psiquiatra metiendo las narices en el asunto y este sea el modo de obstaculizar su trabajo. Sería posible, pero no creo que sea verdad. Los gurúes saben que el mejor modo de dominar a sus sectarios es dejarlos solitos: suelen enredarse en sus propias palabras y acabar diciendo unas barbaridades que dejan blanco al más pintado.
Lo más probable es que Tomasín haya perdido el norte del todo, algo muy normal en personas que se unen a sectas. Alguien que es capaz de pagar católicamente sumas astronómicas a unos tipos que dicen venir del espacio exterior y que han organizado un complejo sistema de crecimiento espiritual que casi parece un videojuego, no debe tener la sesera en muy buenas condiciones que digamos. ¿Por qué deberíamos creer a alguien como él? De hecho, ¿por qué no es Tomasín tan incrédulo con la Cienciología como con la Psiquiatría? Muy sencillo: porque un psiquiatra tenderá a decirte lo que te pasa, independientemente de que esto te siente bien o te siente mal, sin tener en cuenta si tú opinas igual que él o no. En la Cienciología, como en todas las sectas, la gente no te lleva la contraria, sino que puntualiza lo que tú dices, lo modifica un poquito y luego ¡zas! acabas por darte cuenta de que tu argumento es el mismo que el suyo. ¿Cómo no estar de acuerdo?
Tomasín, Tomasín, dedícate a rodar películas y a esas cosas que hacéis los de Hollywood, pero no acuses al de enfrente de hacer lo que tu secta hace, porque (1) quedas como un idiota y (2) alguien más idiota todavía podría creerte y meterse en tu mismo agujero.
Y, señores periodistas, cuando un famoso suelte una barbaridad de este tipo, especialmente si es peligrosa, busquen por ahí alguna noticia que realmente aporte algo a este mundo, y publíquenla en su lugar. Todos ganaremos algo.
Seguid recorriendo el Laberinto Postmoderno, todavía no hemos rescatado a la Razón de sus secuestradores...
El Amo del Calabozo