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Laberinto Postmoderno |
Bienvenido al Laberinto Postmoderno. Rescata a la Razón de su Mazmorra, donde la han metido el Relativismo y la Postmodernidad. ¡Únete a los aventureros de la Razón y combate al Dogma y la Credulidad! | ![]() |
Fin del Primer NivelAventureros del Laberinto Postmoderno, hemos llegado al final del primer nivel de este complejo subterráneo. A través de sus pasadizos nos hemos enfrentado a algunos de los enemigos de la Razón y hemos ido aprendiendo a combatirlos, pero mucho recorrido nos queda todavía para poder rescatarla de su prisión.
El Rey de este Laberinto es el Relativismo y su reina, la Postmodernidad. Antes de poder cruzar la puerta que nos trasladará al segundo nivel, sería interesante preguntarnos: ¿qué sabemos nosotros de ese Rey que domina a las Bestias guardianas? Mientras tomáis un bocado y descansáis frente a la puerta, sentados alrededor de una fogata, el bardo del grupo comienza su historia. Hace ya tiempo que la Humanidad inauguró la Era Moderna. Atrás quedaba la etapa supersticiosa medieval y las explicaciones religiosas habían fallado a la hora de proporcionar al ser humano conocimiento útil sobre el mundo. La crítica filosófica (Bacon, Descartes, Spinoza, Rousseau...), unida a los descubrimientos primarios de la ciencia (Copérnico, Galileo, Kepler, Newton...), indicaban que el mundo no era lo que habíamos creído. Poco a poco, el universo aparecía como algo independiente de la humanidad y ésta solamente un subproducto, un resultado, no un objetivo. El universo ya no era la obra de un dios cuya principal creación era el hombre. El Intelectualismo preconizado por Descartes y la no-directividad de la Creación expuesta por Spinoza se hacen por fin reales: el hombre se considera importante no por haber nacido más cercano a Dios, sino porque con su conocimiento se acerca cada día más a él. Incluso llegará a negarlo, pero eso vendrá más tarde. Pero es difícil librarse de los viejos mitos. Pronto surgiría el Romanticismo, corriente que negará la eficacia del estado de la Razón, que abogará por el folclore y la tradición, que traerá a la filosofía la cuestión de la trascendencia humana otra vez. Las ciencias, según esta corriente, no han dado respuesta a las preguntas más esenciales, no pueden darnos explicación al sentido y dirección de la humanidad. Ansiosos por responder a esas preguntas trascendentales, los intelectuales románticos rechazan el materialista método científico, buscan un sistema de aprehensión más espiritual y se dedican a la hermenéutica, la interpretación subjetiva fenomenológica y a redundar una y mil veces en conceptos tan abstractos como la existencia, la esencia, el ser, el estar y el darpolsaco, en definitiva. El Relativismo surge en el siglo XX y es consecuencia directa de ese romanticismo decimonónico. La crítica a la ciencia como guía única de la Razón humana, el retorno a lo étnico y folclórico, la consideración de que cualquier explicación es solamente local y no absoluta. El rechazo a la objetividad y la exaltación de lo subjetivo, lo étnico y lo personalista. Sus máximos defensores y paladines, como Heidegger, Sartre, Horkheimer, Derrida, Adorno o Feyerabend, niegan (en diversos grados) la capacidad del hombre para dar explicaciones certeras sobre el universo y, por lo tanto, buscan un método diferente: la hermenéutica, los métodos etnográficos, la deconstrucción... Negar el método científico debería haber traído como consecuencia el planteamiento de un nuevo método más certero, pero el Relativismo no lo ha planteado nunca. Aparecen cientos de métodos, investigaciones de todas las clases, argumentos que superan la lógica de las ciencias positivas, pero ninguno de ellos es el definitivo. Como consecuencia, se generan tal cantidad de teorías que se hace ilegible el discurso. La crítica y la contracrítica empeoran aún más la situación si cabe, pues en vez de delimitar la dirección del estudio, la amplían cada vez más, poniendo sobre la mesa cuestiones sin resolver que nunca serán abordadas en profundidad porque lo importante no es el conocimiento, sino el sujeto que lo piensa. Así, con la falta de criterios que marquen qué es grano y qué es paja, se llega al Anything Goes de Feyerabend, su Adiós a la Razón. Después de Feyerabend, ¿qué podría ser peor que plantear que Todo Vale? Pues aceptarlo. Y se ha aceptado. La Sociología del Conocimiento acusa a la ciencia de que sus resultados, como su método, no son sino "una visión más", una visión occidentalista y sesgada del mundo. La realidad no existe como tal, sino como interpretación humana. El universo ya no es independiente, ni siquiera es superior al hombre, sino que se supedita a él. El Cosmos, según esta corriente, es como el observador decide que sea. Con este panorama, la ciencias sociales se convierten en un Laberinto de ideas absurdas e ideas plausibles, de proyectos abiertos inconclusos y de estudios que salen a la luz apoyados en cualquier argumento, sea éste o no correcto. Castaneda asegura que se convirtió en Cuervo físicamente durante su investigación y se acepta. Feyerabend asegura que los postulados de la astronomía y los de la astrología tienen el mismo peso epistemológico y se acepta. Heidegger asegura que "el cosear de la cosa es el mundear del mundo", y se acepta. Cuando Todo Vale, todo se emborrona, todo se mezcla y el collage resultante es la absurdidad. Las ciencias naturales, asediadas, continúan dándole al ser humano mejoras en su vida, demostrando la eficacia de su método. La física da explicaciones sobre los aspectos más profundos de la materia y la energía, llegando a colindar con la metafísica hasta el punto que empieza a responder las preguntas trascendentales de que hablaban los Románticos. "¿Qué es el Ser? ¿Qué es la Esencia? ¿Qué es la Nada, qué es la Eternidad? ¿Somos Alma, somos materia o somos solo fruto del azar?", cantaban Siniestro Total. No estamos tan lejos de dar explicación científica a esas cuestiones. La primera estrofa de la canción está prácticamente respondida: "¿Cuándo fue el Gran Estallido? ¿Dónde estamos antes de nacer? ¿Dónde está el eslabón perdido? ¿Dónde vamos después de morir? ¿Es fiable el Carbono-14? ¿Es nuestro antepasado el hombre de Orce?". Para la segunda estrofa, repito, no nos queda tanto. Eso con la física, pero también en otras ciencias naturales: la medicina científica, alarga la esperanza de vida del ser humano y garantiza más años de salud y vitalidad. La química y la biología, unidas desde el siglo XIX tras descubrir la genética, ahora se acercan a la psicología a través de las ciencias neurológicas. Las ciencias del espacio, mediante la carrera espacial, llevan a las casas inventos como el papel de aluminio, el teflón, la telefonía móvil, la televisión vía satélite o el GPS. Nuestros neumáticos de hoy fueron diseñados para los aparatos que se pasearon por la Luna. La sociedad se ha servido indirectamente del aparentemente absurdo pique político entre Este y Oeste. Las ciencias naturales y la tecnología que se deriva de ella demuestran eficacia, a pesar de las críticas y la oposición relativista. En las ciencias sociales se hacen descubrimientos importantes, pero no tan eficazmente. Es evidente su lentitud en llegar a conclusiones consensuadas, su excesivo celo por la estética o su adhesión a un verbalismo en el que las palabras sustituyen a las pruebas. Las corrientes políticas son aceptadas como parte de la investigación, por lo que los resultados de una u otra ya no dependen del objeto estudiado, sino del propio investigador y su ideario. Obtenemos así la sociología marxista, la pedagogía libertaria o la economía neoliberal, por poner algunos ejemplos. ¿Es posible la negociación? ¿Es deseable? ¿La racionalidad Científica debe someterse a los dictados del existencialismo y la Hermenéutica, o viceversa? La lucha continúa y, cada día, es más enconada. La idea de que Todo Vale se instaura en todos los estamentos sociales, mientras que la disparidad de criterios se adueña de toda la sociedad. ¿No hay modo de elegir? ¿La capacidad humana para explicar es realmente incapaz de dar UNA única y acertada explicación de lo que ocurre? ¿Estamos condenados a una discusión infinita, sin normas y sin sentido? Eso plantea el Relativismo. Sus consecuencias: las expresadas. Ahora, valerosos aventureros, ya sabéis con qué os enfrentáis. El Rey del Laberinto Postmoderno espera en alguna parte y envía a sus servidores contra vosotros. Combatirlos es el único modo de rescatar a la Razón de su presidio. El Amo del Calabozo 2005-06-11 15:06 | Categoría: | 8 Comentarios | Enlace Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://laberintoposmo.blogalia.com//trackbacks/30632
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