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Laberinto Postmoderno |
Bienvenido al Laberinto Postmoderno. Rescata a la Razón de su Mazmorra, donde la han metido el Relativismo y la Postmodernidad. ¡Únete a los aventureros de la Razón y combate al Dogma y la Credulidad! | ![]() |
Accidentes aéreosLo malo de las estadísticas es que siempre salen los enigmas estadísticos. Recuerdo una vez que unos amigos y yo celebramos una pequeña fiesta en casa de uno de ellos. La fiesta consistía en jugar al dominó y, el que perdía, tenía que poner las piezas boca abajo y escoger una al azar. Se contaban el número de puntos y se habían dispuesto unas botellas en fila india. El número de puntos designaba el número de botella del que debías beber un buen palmero, así, de un solo trago.
El caso es que nosotros pusimos la ginebra en el número doce, esperando al listo que sacaba el seis doble. Bueno, pues la primera partida la perdí yo y, poniendo todas las piezas boca abajo, dije: "¿Queréis el seis doble? ¿Queréis el seis doble?" y, escogiendo una de las veintiocho al azar, tuve que coger el seis doble. Amén de tener que tomarme el palmero de ginebra así, sin pasar por casilla de salida, el rollo en la cabeza de cómo puñetas había sido posible aquello. Una probabilidad entre veintiocho... Bueno, pues eso, que las estadísticas son la leche. Resulta que un tío que no ha fumado en su vida se puede morir de un enfisema pulmonar y un fumador empedernido vivir hasta los noventa y cinco como un campeón. Resulta que el tipo más abstemio del mundo puede tener un mareo en plena calle y abrirse la cabeza con el bordillo, mientras que el curda del pueblo se cae miles de veces y nunca se hace nada... Las estadísticas, en resumen, son unas golfas que no se casan con nadie y que a todo el mundo le cobran de vez en cuando. Y ahora le ha tocado la china al transporte aéreo. ¿Os habéis fijado la cantidad de accidentes aéreos aparatosos que se han dado en los últimos meses? Uno en Venezuela, otro en Sumatra Norte, alguno en el Perú y algún otro por ahí. Por supuesto, el helicóptero lleno de soldados españoles en Afganistán, que ha dado que hablar lo que no está en los escritos. Cada día, camino hasta el reformatorio donde trabajo y veo el escasísimo tráfico civil del aeropuerto de Zaragoza y su más que activo tráfico militar aéreo. Jamás he visto (ni ganas que tengo de ver) a uno de esos Harrier y Hércules zozobrar, caer en barrena y darse un leñazo contra el suelo. Miles y miles de vuelos, de pruebas, de aterrizajes... Luego llega uno, se pasa todo el año ahorrando para largarse al Caribe y el avión se le estrella en medio del Atlántico. Es para mear y no echar gota. Pero resulta que, estadísticamente, es más seguro viajar en avión que en bicicleta. Y no sé si han incluido los ascensores en esa estadística... Yo mismo uso ese argumento cuando, al volar, se me pasa por la cabeza la idea de un accidente de aviación y suele funcionar: al fin y al cabo, hay millones y millones de personas volando cada día y solamente a unos pocos les toca la china, ¿por qué iba a tocarme a mí? Pero las estadísticas no entienden de esperanzas, ni de miedos. Coja usted diez monedas y láncelas al aire. ¿Qué probabilidad hay de que todas caigan de cara? ¿Cree posible que ocurra? ¿Y si en vez de diez tiramos mil monedas al aire? ¿Concebiría usted la posibilidad de que todas cayesen de cara? Se hace difícil pensar que esa casualidad vaya a ser posible, pero lo es. De vez en cuando, una galaxia se encuentra con otra en el espacio. Miles de millones de años luz de casi completo vacío y dos enormes galaxias van a coincidir en él. La gravedad hace el resto y el lento cataclismo está asegurado. De vez en cuando, una serie de moléculas orgánicas se combinan del modo adecuado y se crea una capaz de duplicarse usando compuestos del entorno. De ahí a un delfín, una ballena o un escarabajo pelotero, hay un paso... De vez en cuando, las casualidades se producen y hasta al más curado de espantos le sorprenden. Mi abuela lleva más de medio siglo jugando a la ONCE y nunca ha acertado más de tres. Otro se encuentra un boleto de la primitiva tirado en la calle y resulta premiado... Las cosas son así y poco podemos hacer para cambiarlas. ¿No es acaso una casualidad impresionante que yo esté escribiendo esto y tú, Aventurero del Laberinto, lo estés leyendo? ¿Cuántos millones de espermatozoides intentaron lo que solo uno logró? De hecho, hagamos un repaso a la vida de cualquiera... ¿por qué ocurren las cosas? ¿Tiene todo una explicación clara, sencilla y científica? ¿Puedo explicar por qué demonios un día decidí fumarme un cigarrillo y ahora llevo una semana de perros por culpa de mi síndrome de abstinencia? No somos solamente números, ni podemos reducir todo a ecuaciones y funciones. No todo entra en un diagrama cartesiano, ni podemos sacar la media, la mediana, ni la derivada, ni la tangente de la mayor parte de las cosas. Podemos representar la realidad y decirnos a nosotros mismos que, en esa representación humana, los aviones son seguros de cojones. Luego leemos el periódico y nos encontramos con cuestiones como ésta. ¿Quizá ahora pasemos tres meses sin un solo accidente? Ojalá. Pero eso sería como pasar tres meses sin que un político meta mano a donde no debe o pasar tres meses sin que un futbolista de primera división no se lesione para el resto de la temporada... Cuestión de suerte. El Amo del Calabozo 2005-09-05 22:29 | Categoría: | 4 Comentarios | Enlace Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://laberintoposmo.blogalia.com//trackbacks/32753
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