![]() |
Laberinto Postmoderno |
Bienvenido al Laberinto Postmoderno. Rescata a la Razón de su Mazmorra, donde la han metido el Relativismo y la Postmodernidad. ¡Únete a los aventureros de la Razón y combate al Dogma y la Credulidad! | ![]() |
Exclusión SocialAyer hice referencia a un término curioso, cuando menos: Exclusión Social.
Llevo trabajando en este ámbito desde hace ya cuatro años, así que algo sé al respecto, aunque solamente sea porque me fijo mucho, que ya lo decían los Maristas cuando era un mozalbete imberbe. Verán ustedes: la Exclusión Social me recuerda a ese viejo chiste de Mafalda en el que se decía que uno quería formar parte del montón de personas que no son del montón. Y me explicaré. ¿Qué personas están en riesgo de caer en la Exclusión Social? Pues, resumiendo, así, sin pensarlo mucho: - Discapacitados físicos, psíquicos y sensoriales. - Inmigrantes. - Minorías étnicas (sean o no inmigrantes). - Mujeres mayores de 35 sin experiencia profesional. - Personas en rehabilitación de adicciones (ludópatas, toxicómanos, alcohólicos... todo menos exfumadores). - Personas en situación de privación de libertad (incluyendo los que están en tercer grado, libertad vigilada o acaban de salir del talego). - Parados mayores de 45 años o inferior a esa edad, pero sin prestación por desempleo. - Jóvenes sin cualificación ni experiencia profesional. - Familias desestructuradas (otro de esos conceptos en los que entra casi cualquier cosa), con antecedentes judiciales o de toxicomanía o prostitución. - Personas que trabajan en la prostitución. - Mujeres embarazadas o madres solteras. - Cualquier persona que tenga a otros a su cargo, estando sola en la unidad familiar como miembro productivo de la misma, incluyendo ancianos, discapacitados o niños pequeños. Seguro que si me lo pienso más, me salen algunos grupos que se me hayan olvidado. ¿Cuál es el problema? Pues muy sencillo: ¿seguro que ustedes no entran dentro de uno de esos grupos? ¿Cuánta gente de la que conocen, que se codea con ustedes día a día, podría perfectamente encasillarse en una de estas categorías? Las ayudas sociales para acabar con la Exclusión Social, a estas alturas, debería quedarnos claro que han fracasado. Existen cientos, miles de fundaciones, organizaciones, ONGs, gente que trabaja día a día tratando de que obtengan vivienda, formación, trabajo, atención sanitaria, etc. Aún así, la lista de personas que es posible que caigan en la exclusión social, aumenta cada día. La desestabilidad a la que estamos abocados es cada día más amenazadora. El Amo del Calabozo tiene 31 años, su puesto de trabajo no es en absoluto estable (contrato hasta fin de obra, que manda huevos cuando la obra consiste en ser maestro de taller de reformatorio), tiene una hija de dos meses y medio... Si mañana el Amo se quedase en paro, entraría fácilmente en esa lista anterior. ¿Realmente creen ustedes que el Amo del Calabozo está en riesgo de exclusión social? ¿Creen realmente que yo voy a acabar delinquiendo o mendigando para poder vivir? ¿Para eso he estado pagando impuestos, cumpliendo con mis obligaciones fiscales y aguantando cabronadas una tras otra, para que ahora, en cuanto me quede en el paro, se me incluya en esta lista fatídica? El problema es que cualquiera puede reclamar una subvención, un trato de favor, una discriminación positiva, un empujoncito y que, de hecho, la mayor parte de los que realmente están en riesgo de exclusión social, ni aparecen por las oficinas. Hay que ir a buscarlos a sus casas, porque son gente que prefiere pasarlas canutas en privado a airear sus asuntos a una trabajadora social. Y no les puedo culpar por ello. A mi despacho han acudido muchas personas. Algunas de ellas con verdaderos dramas humanos, pero otras con más cara que espalda. Familias enteras viviendo de cursos becados, de ingresos estatales o autonómicos por exclusión social y de la economía sumergida, sin ninguna intención de encontrar un trabajo digno jamás. De hecho, he conocido más de una familia que le preguntabas: "¿Dónde has trabajado?" y te daba una lista de centros de formación. Cuando les decías que no te refieres a hacer cursos y que te refieres a trabajos remunerados, con nómina y de todo, ponen cara rara y te dicen que ellos no trabajan, que ellos hacen cursos y les pagan. Asín vamos. He conocido personas que, nada más empezar el curso de formación, te pedían un justificante de asistencia. Si se lo dabas, desaparecían y no volvías a verlo nunca. Con eso, lo presentan en la Diputación General de Aragón y se les conceden las ayudas autonómicas que andaban buscando. ¿Para qué seguir con el curso si era esto lo que yo quería? El que realmente necesita la ayuda, tiene la vergüenza torera de pasarse la vida buscando trabajo y no de despacho en despacho contándole sus miserias a un orientador laboral. Quien realmente está apurado, no tiene tiempo de hacer cursos de formación o dedicarse a apuntarse a bolsas de trabajo. Quien realmente está necesitado, se pasa la vida echando currículos que él mismo se ha confeccionado, y no pidiendo justificantes para poder cobrar un ingreso mensual y poder estar un mes más de aquellas maneras. Y, mientras tanto, usted y yo, trabajando para pagar una hipoteca y unas cuantas facturas de esas mensuales. Ya ven. Que las ayudas a quien lo necesita no falten nunca, porque entonces habremos hecho de esta sociedad un infierno capitalista, pero va siendo hora de que alguien investigue cuánta gente está viviendo de las ayudas porque no piensa hacer otra cosa. El Amo del Calabozo 2006-02-22 11:03 | Categoría: | 6 Comentarios | Enlace Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://laberintoposmo.blogalia.com//trackbacks/37672
Comentarios
|
Archivos
Siempre Ganamos Algunos Euros. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
|