![]() |
Laberinto Postmoderno |
Bienvenido al Laberinto Postmoderno. Rescata a la Razón de su Mazmorra, donde la han metido el Relativismo y la Postmodernidad. ¡Únete a los aventureros de la Razón y combate al Dogma y la Credulidad! | ![]() |
El ojo clínico de diosCuando yo era un crío que estudiaba en los Maristas, ya me sabía de memoria lo de que dios era omnipresente, omnipotente y omnisciente. Ahora, con treinta y un tacos a las espaldas, tengo clarísimo que, de esas tres cosas, la más incipiente es la primera: tenemos un dios omnipresente del que no nos libramos ni por casualidad, que está en todos los ajos y que no se va ni con agua caliente.
Meten a dios en las escuelas, en las televisiones, en las radios y en la prensa. Veo crucifijos, iglesias, salones del reino de los testigos de jehová, cultos protestantes, mormones con traje y corbata, librerías religiosas, celebraciones eclesiásticas y fiestas de guardar por todas partes. Quite usted el día de la Constitución, el de Año Nuevo, el Primero de Mayo y, en Zaragoza, el Cinco de Marzo, y el resto de fiestas del año tienen una connotación más o menos religiosa. Tenemos a dios metido hasta en el forro de los calzoncillos y, creas o no en él, no te queda más remedio que aguantarte y suspirar por una sociedad laica utópica, junto al río Anhidro y con el Rey Ademo al frente. En fin, ¿qué se le va a hacer? La resignación, virtud promovida por los cristianos desde que al judío de barbas lo alfiletearon en la cruz, es ahora virtud de los ateos y agnósticos, incrédulos e infieles, paganos y blasfemos, más que de los creyentes, que tienen a su dios repartido por toda la ciudad y el campo, omnipresente, como digo. Pero claro, la religión tiene que meter su testuz en cualquier agujero no vaya a ser que por ahí se nos cuele algún indisciplinado librepensador, cual hobbit por el tunel, llegando hasta el Gran Dragón Smaug y robándole el tesoro. Así, obispos, arzobispos, nuncios y cardenales, toda la caterva cariacontecida y multimillonaria, todopoderosa, miran por todas partes, espían, redactan informes y preparan su defensa. ¿Se mete la ciencia en los asuntos de dios? Bueno, todo es discutible. Dios representa lo ignoto, lo que está más allá de los límites de comprensión humanos, aquello a lo que se supone que aspiramos, pero que nunca llegaremos a alcanzar. Buscamos, dicen, la gloria supremas, la felicidad eterna, la vida trascendente, el estado de éxtasis divino... Yo no busco nada de eso, pero adelante para el que quiera buscarlo. Por eso, claro, cuando llega un científico y le cuenta al mundo, con pruebas en la mano, que de un dios creador nada de nada, que lo que hay son seres vivos que nacen y cascan, que en medio van y se reproducen y que esa reproducción es imperfecta y que las imperfecciones se convierten en mejoras o taras y que, en fin, eso es lo que condiciona quién logrará echar un casquete y quién se quedará a dos velas, bueno, pues fastidia. ¿Cómo no va a fastidiar, con lo facilito que es aprenderse que en el día 1 se inventó la luz y en el dos la tierra y las aguas y tal? ¿Para qué demonios tiene uno que empezar a leer a Darwin y a Wallace? ¿Para qué coño tanto ADN y tanta zarandaja si con unos pases mágicos, un poco de imaginación y mucha, mucha, muchísima credulidad, tenemos suficiente? Pero claro, si dios representa lo ignoto e inalcanzable, el ideal humano por excelencia, entonces lo que ya sabemos, a lo que ya hemos llegado, lo que ya podemos enorgullecernos de manejar con soltura, eso no puede ser patrimonio de dios. Ni puede haberlo sido nunca. Patrimonio de dios es el perdón de los pecados, la gloria eterna, la resurrección de los muertos, la penitencia y todas esas palabrejas incomprensibles. No los genes, ni los átomos, ni los neutrinos, ni la gravedad. Eso son inventos humanos. Les sirven a los científicos y los ingenieros. Inventan máquinas de rayos X, inventan aviones, transbordadores espaciales y vacunas. Sacan quimioterapia y cremitas para que no se irrite el culito de los bebés. Inventan cosas, los humanos. Dios no ha inventado nada más que el mundo, porque una vez has inventado algo así, no creo que puedas superarte. Así que a dios lo que es de dios y al ser humano lo que es del ser humano. En las cosas trascendentes, como puede ser el espíritu santo, que no se meta la ciencia. A menos, claro está, que deje de ser algo trascendente para venir a cumplir las normas de este universo. Entonces deja de pertenecer a dios, pero porque nunca perteneció totalmente a él, porque no era patrimonio exclusivo de lo divino. Dejemos al señor la organización del reino de los cielos y a los hombres la organización de lo demás. Que la ciencia no trate de meter ahora una teoría del caos entre los querubines o los serafines, que no intenten hacer pasar por el principio de indeterminación a arcángeles y santos. Déjennos en paz, señores científicos. No queremos ser reducidos a tablas, no queremos ser categorizados, ni viviseccionados, ni puestos en un portaobjetos, ni disueltos en un tubo de ensayo. No queremos ciencia en los cielos. Dejen la ciencia para lo físico y lo mundano, para lo cotidiano, lo reducible a variables, lo que está sujeto a leyes inmutables. No para dios, ni para los santos, ni para los beatos o los milagros. Aquí la ciencia no pinta nada de nada. Eso les gustaría a muchos. A mí me gustaría lo contrario. Que la iglesia dejase de meterse donde no le llaman y se dedicase a salvar almas, que es lo suyo. A salvar el alma de quien crea tener una, claro. Pero claro, cada perro, que se lama su cipote. El Amo del Calabozo 2006-02-28 08:18 | Categoría: Religiones | 6 Comentarios | Enlace Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://laberintoposmo.blogalia.com//trackbacks/37820
Comentarios
|
Archivos
Siempre Ganamos Algunos Euros. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
|